Separarme de V

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   Antes de nacer V, yo iba de concierto casi cada semana y durante el embarazo, seguí haciéndolo a menudo cuando la situación lo permitía; incluso estuvimos en 3 festivales en varias fases de mi panza, muy de tranqui todo, entendedme, pero puede que sea la cosa que más me gusta hacer y a la que ni de coña voy a renunciar por la maternidad.

   Cuando V contaba con 20 días de vida, me fui a ver a Mercromina. Me costó horrores salir de casa como imaginareis, pero me compré la entrada 4 meses antes por eso mismo, para obligarme un poco y recordarme, que aunque la maternidad es una cosa muy molona, ir a la Joy a escuchar en directo a uno de mis grupos favoritos, puede ser igual de maravilloso (y a veces, necesario).

   Pero aún sabiendo que la teoría dice que es bueno para mí salir sin ella de vez en cuando, y que confirmo que en la práctica es bastante así, me cuesta infiniiiiiito dejarla. Es una de esas cosas que antes de ser madre no entendía muy bien que les pasara a otros padres. “Tan difícil no será”, pensaba, hasta que me ha tocado a mí. Y eso que la mayoría de las veces, la he dejado con su padre, que con quién va a estar mejor, pues con nadie, pero llego al metro y empiezo a pensar que lo mismo se pone a llorar y no hay tetita para calmarla, que se me ha olvidado decirle que ha comido carne en la escuela y que es mejor que cene pescado y un sin fin de chorradas que me da hasta vergüenza enumerar.

   Es verdad que yo tuve que dejar a V con 4 meses y medio en la guardería, porque me tenía que incorporar a trabajar. Era pequeñísima y fue muy duro, pero no había opciones, era algo que teníamos que hacer y lo llevamos como pudimos. Y aún así, o tal vez por eso, cuando la separación es elegida, me preocupo, la echo de menos y a veces, me siento algo culpable.

   La cosa es que me voy este fin de semana a Londres con mi hermana. Sólo voy a pasar la noche del sábado fuera, pero es la primera vez que me separo tantas horas de V y me entra algún mal que otro cuando lo pienso. Por un lado, estoy emocionada, me voy a hacer algo que nunca imaginé que se me fuera a lograr (ir a la convención de Star Wars ^_^ y con mi sista!)  pero entre unas cosas y otras, parto nerviosa.

   V sigue tomando pecho a las 16 h y después de cenar (y si se despierta por la noche). Ahora que vamos a la pisci desde la escuela directamente, se le olvida por completo y sólo mama para irse a dormir, pero ahí le tengo que dar si o sí, porque aquello empieza a molestar-doler bastante. Así que en la maletilla, junto a mi disfraz de Rey, va el extractor de leche, ese desagradable gadget del que creí haberme despedido para siempre. Y es que, claro, la alternativa a sacarme leche en el hotel antes de ir a la convención, es pasarme el día incomodísima y con miedo de llevar sendos manchurrones cuando me haga la foto con Carrie Fisher XDD

   Los otros miedos son los de siempre: que me eche mucho de menos, echarla mucho de menos, que me necesite y no estar a su lado, yo qué sé. A veces se cae al suelo, se hace daño y solo quiere ir con su padre, pero otras veces, únicamente encuentra consuelo conmigo.

   Pero bueno, supongo que es la vida, sin más, así que intentaré disfrutarlo todo mucho.

   Que la fuerza os acompañe!

¿Y hasta cuándo?

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   La pregunta del millón. Y es que, menudo interés y ganas de opinar que despierta una lactancia. A ver, la forma de preguntar varía mucho de unas personas a otras, que no estoy diciendo que me moleste la pregunta en sí, pero una cosa es interesarse y otra muy distinta lo demás:

Mi amiga I: Anda, aún le das pecho?, qué bién!

Una amiga de mi madre: y hasta cuando piensas tener a la criatura enganchada?

La mujer del hermano de un amigo: pues hombre, con 14 meses ya deberías ir pensando en dejarlo, eh?

   En ningún momento saqué yo el tema ni pedí opinión sobre mi lactancia a estas personas, pero es que lo de tener hijos es muy opinable. Todo el mundo ve claramente desde fuera lo que estás haciendo mal o regular.

   Una vez dejo clara mi posición y que estoy encantada, la gente tiende a recular y tal (quiero verlo como un intento de empatía), pero a priori, no lo ven con buenos ojos. Pero ¿por qué? Ni idea. La cosa es que me canso. Me he sorprendido a mí misma excusándome con respuestas del tipo: “sí, pero bueno, que ya casi no le doy”, o “ya, a veces pienso en dejarlo pero no sé..”, y he decidido que se acabó. Intentaré mandarles lejos educadamente (o no),  y si me apetece rebatir, me interesaré por esos motivos que ven las gentes tan claros para dejar mi lactancia, ya que a día de hoy, YO NO ENCUENTRO NINGUNO.

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   Y esa es la verdadera razón de por qué sigo dando teta a V: no tengo ni un motivo pequeño para dejarlo. En cambio, encuentro un montón de razones para seguir. Aquí os dejo un artículo muy completo sobre la lactancia prolongada.

   Por otra parte, entiendo y respeto las causas de otras mamás para dejar el pecho, y me parece fenomenal que la gente deje de dar de mamar cuando le apetezca. Conozco un montón de personas que han dejado la lactancia con 4 meses, o que no han querido dar el pecho a sus bebés, y os prometo que a ninguna le he ido a preguntar que qué le pasaba o que por qué no daba teta. De hecho, intento imaginarme la escena y me parece absurda. Por eso se escapa tanto a mi entendimiento que al revés ocurra todo el rato.

Algunas de las razones por las que se deja la lactancia materna:

– dolor: causado por sensibilidad, hinchazón, ardor.. pues a ver, en el momento en que la cosa se convierte en algo muy desagradable, hasta luego.

– buscar otro embarazo: esto no lo tengo muy controlado y no sé si tomando anticonceptivos compatibles con la lactancia te vuelve a bajar la regla, el tema es que mientras das pecho, se produce una amenorrea indefinida, lo que hace bastante difícil buscar otro bebé (es un tema de supervivencia del cachorro).

-mordiscos: esto es una faena, V lo hizo durante un par de días y 2 o 3 noes rotundos (después de los alaridos) bastaron para frenar la afición, pero sé de niños bastante vampiritos.

-volver al trabajo: durante el embarazo estaba convencida de que cuando dejara a V en la guardería, tendría que dejar de darle el pecho, pero al final no fue así y os lo cuento aquí.

-la chapa alrededor: esto de verdad que puede llegar a cansinearte mucho, pero hay que aprender a pasar, yo estoy en ello.

-separarte del bebé unos días: lo típico de que la guarde cierra y tú trabajas; nosotros tenemos la suerte de tener a mi madre dispuesta a desplazarse a mi hogar, pero hay gente que tiene que llevar a sus hijos una semana con los abuelos, y ahí lo tienes difícil; puedes tirar de extractor, pero como yo me llevaba tan mal con el invento..

   Seguro que hay ocho mil razones más, y respetabilísimas todas. Como os digo siempre, lo importante es hacer lo que consideréis mejor en cada momento y estar contentos con vuestras decisiones, y así el cachorro también sonreirá sin parar 😀

¿Cómo lleváis vosotros esta opinabilidad popular?

Las listas

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   Cuando estaba en el quinto mes de embarazo, empecé a hacer hacer la lista de cosas que iba a necesitar para V y para mí y que quería tener preparadas por si la cosa se adelantaba. A ver, imprescindible no hay casi nada, pero sí un montón de cosas que os pueden hacer la vida mucho más fácil.

Para V:

-ropa de recién nacido (bodies de manga larga y manga corta, polainas, chaquetllas y/o jerseys)

-pañales de recién nacido.

-cuna o minicuna (protectores, si tiene barrotes, dos juegos de sábanas y edredón o manta).

-2 arruyos o mantitas (para coger al bebé, taparle si se duerme en la hamaca, etc.).

-neceser (aspirador nasal, suero monodosis, cristalmina y alcohol de 70º para curarle el ombligo, gasas estériles, cepillo suave, tijera uñas bebé, gel, crema hidratante y colonia)

-esterilizador de microondas para chupetes, tetinas, etc.. (nosotros tenemos el de Avent y está guay).

calienta biberones (con toma de corriente para coche y que sirva para tarros de puré; a nosotros nos regalaron éste de Carrefour y no tenemos queja).

-chupetes 0 meses (te aconsejan que se lo ofrezcas una vez esté instaurada la lactancia, aunque V nunca ha querido).

-algo para pasear (carrito, mochila, fular..).

-hamaca (a nosotros nos regalaron la de Babybjorn y nos gusta mucho).

-bañera (tener una pequeñita es más rápido y cómodo, y gastarás mucha menos agua que si usas la bañera normal).

-hamaca de baño (un invento muy útil para no dejarte la espalda y tener las manos libres).

-toalla o capa de baño.

-esponja natural (aunque V tiene dermatitis y nos desaconsejaron usar esponja).

-2 biberones (si das teta, busca un modelo que no interfiera con la lactancia materna; nosotros probamos Calma de Medela y Natural de Avent y ganó el segundo).

-leche de fórmula (si has optado por lactancia artificial o para emergencias).

-cambiador (nosotros tenemos una cómoda con bañera y cambiador de Micuna, tipo esto).

-armario, estanterías, lámpara, alfombra..

-toallas o fundas para poner sobre el cambiador  (y que el bebé no esté directamente en contacto con el plástico de la colchoneta).

-vigilabebés (nosotros compramos éste porque se pueden utilizar Ipad y Iphone para verlo, pero lo cierto es que no lo hemos usado mucho, de momento).

Para mí:

-extractor de leche (el mío es uno eléctrico de Avent).

-discos para no mojar sujetador y camisetas (aquí os dejo un post con varias opciones;  yo no los uso mucho porque me parecen incómodos, aunque solo he probado los de Suavinex, así que voy a intentarlo con los de algodón lavables).

copas recolectoras (esto sí lo usé bastante los primeros días porque tuve muchas grietas y aunque en casa iba con los pezones al viento todo lo que podía, para salir a la calle,  me tenía que vestir, claro, y las copas evitan que la ropa te roce).

-purelan para las posibles grietas.

-pezoneras (me recomendaron las de Medela y son las que usé).

-cojín de lactancia.

-sujetadores de lactancia.

-compresas postparto (en la parafarmacia de Carrefour tienes éstas, aunque yo preferí el algodón a la celulosa, me parecía más cómodo).

   Para el hospital:

   Yo dí a luz en la Seguridad Social y cuando fuimos a hacer la visita guiada, nos dijeron que me darían camisones desechables y compresas para los días que estuviéramos ingresadas. Si quieres llevar camisón, pues fenomenal, pero yo al final no lo saqué de la bolsa.

   Para el bebé también te dan pañales y una camiseta, pero con todas las fotos que le iban a caer a V, preferí llevarle ropita de casa.  Le asean allí (recomiendan no bañar al bebé hasta que se le caiga el cordón), así que no hace falta que lleves su neceser. Lo que sí que tendrás que meter en la maletita será:

-música, libro, revista o cualquier cosa que vaya a servirte de distracción durante la dilatación (que pueden ser muchas horas, sobre todo en primerizas).

-zapatillas de casa y camisón (por si te ves muy mal con el desechable, pero a mí me parecía bastante apañado).

-neceser como si te fueras de fin de semana.

purelan (previene y cura las grietas del pezón).

discos de lactancia.

-pezoneras (ayudan mucho si tienes grietas, pezón plano o si tu bebé tiene frenillo, por ejemplo).

-ropa de recien nacido (4 cambios completos y 2 pijamas; si te hiciera falta más, te la puede llevar alguien al hospital)

-una colchoneta y manta para el papá no estaría de más, a no ser que no le importe (no)dormir en el sillón que hay al lado de tu cama.

Bebé y trabajo

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   Es verdad que hay países europeos donde tener hijos es bastante más facil que en España, todos conocemos el caso de Suecia. Pero también hay paises que están mucho peor, como Liechtenstein, donde el permiso de maternidad es de 56 días y el de paternidad de 0 días (¿de qué cojones va esta gente?).

    Así que, aunque nos habría encantado estar con V todas las horas del día durante al menos sus primeros 6 meses (no pido mucho, creo yo), no pudo ser, y al terminar mis 16 semanas de permiso, solicité otras 2 de vacaciones y junté mis horas de lactancia para conseguir otras 2 más, arañando así lo suficiente para que V cumpliera 4 meses y medio y no se me partiera el corazón en 8000 pedazos al dejarla tan pequeña e indefensa con unos extraños (de esta forma, fueron solo 2 o 3000 pedazos, mucho más fácil de recomponer >_<). Si hubiera tenido que incorporarme al terminar la baja propiamente dicha, V sólo habría tenido 3 meses y medio, porque 16 semanas no son necesariamente 4 meses, claro.

   Solicité reducción de jornada, porque no me podía permitir pedir una excedencia (ni económica ni profesionalmente), pero una reducción de 2 horas, sí. Creo que de haber podido, habría pedido excedencia hasta que V cumpliera un año, o incluso más, no lo sé.

   Mi empresa estaba obligada por ley a concederme la reducción y en un horario que facilitara la conciliación laboral y familiar (menos mal). Así que trabajo de 9 a 15 h y no puedo estar más encantada. Dejo a V en la guardería a las 8:30 h y la recojo a las 15:30 h. Vale, son horas, pero intento disfrutar cada minuto de mis tardes con ella. Además, duerme mucho por la mañana, una media de 3,5 horas, así que por la tarde está bien despierta, y eso es muy guay casi todo el rato jajaja.

  De esta forma, además, solo hace una comida sin mí, la del puré de verduras, a eso de las 12:30 h. Y es que mi intención es prolongar la lactancia todo lo que pueda, porque no se qué hay de cierto en que la leche materna proporciona más defensas, solo se que V aún no ha cogido nada y que lo contrario nos vendría especialmente fatal ya que en Madrid no tiene abuelos ni similar. A día de hoy, desayuna teta, almuerza puré, come teta, merienda fruteta, y cena y recena teta.

   Como os empecé a contar en el post de prolongar la lactancia me he estado sacando leche para la toma de las 12:30 h de V hasta que ha empezado con las verduras, a los 6 meses. Desde el primer día me he llevado a tortas con el extractor (eléctrico, manual, da igual), así que estoy muy agradecida de no tener ya ese estrés de tener que sacarme más de 200 ml “obligatoriamente” cada día para bajar la toma a la guarde. Los poquitos que me sobran ahora, los almaceno y congelo para poder escaparme de vez en cuando a algún concierto o similar =).

   Otro tema es que mi productividad laboral no se vea afectada por la maternidad. Pues a ver, me organizo mejor, porque esas 6 horas me tienen que cundir mucho más que antes, pero ya no puedo trabajar en casa. El caso es que esto último no termino de identificarlo del todo como un inconveniente XDD.

   En fin, que ojalá en España tuvieramos más permiso tanto de maternidad como de paternidad (15 días para el papá ¿hola?) pero como de momento, no es el caso, yo pienso ejercer mis derechos hasta cansarnos o hasta que V cumpla 12 años, lo que llegue antes.

Ropa premamá

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   Encontrar ropa bonita y barata para lucir embarazo no me resultó tarea fácil. Teniendo en cuenta que los 2 primeros meses puedes seguir usando todo tu armario, gastar mucho dinero en prendas que sólo llevarás 6 meses y medio aproximadamente, es un poco tontería. Tirar de gentes cercanas que hayan estado embarazadas es una buena opción para empezar, aunque claro, las modas cambian muy rápido y para gustos, los colores.

   Yo sobre todo quería cosas cómodas. Tuve tantas molestias durante casi todo el embarazo que no quería ver cerca de mí ninguna prenda ligeramente ajustada.

   Supongo que conoceréis la tienda Asos y su línea Maternity. En la parte de outlet se pueden encontrar precios maravillasos. Ropa bonita y de relativa calidad a muy buen precio.

   Otros sitios donde encontré cosas super apañadas fueron Kiabi y H&M. Nunca había comprado nada en la primera pero tengo que decir que me ha sorprendido gratamente. Los sujetadores de lactancia son bonitos y cómodos, y después he comprado bastantes cosas para V y por el momento no se han desintegrado (ni siquiera tienen bolitas). En cuanto a H&M, esperaba más variedad y más gusto, no sé. Las camisetas de lactancia/premamá serán muy cómodas, pero a mí me quedaban regular. Bueno, por lo que estoy viendo, parece que esta temporada se han esmerado un poco más, pero sigue sin haber mucho donde elegir.

   La ropa interior para embarazadas no es muy bonita. Yo no me compré braguitas de premamá porque me parecían el anti todo y demasiado caras para el uso que les iba a dar (sí, soy un poco rata). Lo que hice fue comprar ropa interior de algodón de cintura bajita y tan a gusto. En cuanto a los sujetadores, uf, es complicado. Me los compré de lactancia para poder usarlos más allá del embarazo pero cometí el error de coger el primero con aros. MAL. Cuando llega la leche, aquello necesita espacio y cualquier cosa molesta.

   El tema es que hasta que inventen un tejido agradable que se expanda y encoja sin perder elasticidad, tienes que apañarte con lo que hay. Es decir, o te sobra tela por todos lados y a ratos la rellenas, o vas más sujeta pero en las subidas de leche te tienes que desabrochar. Oysho, Kiabi y Vertbaudet tienen cosas bonitas para vestirte por dentro.

   Por otra parte, siempre puedes encontrar prendas de no embarazo en tus tiendas de siempre, solo hay que elegir corte y talla adecuados a tu nueva redondez y listo. Yo además, intenté aprovechar muchas de las camisetas, camisas y jerséis amplios que tenía en el armario; y por esas cosas de la vida, mi hermana pequeña tenía un montón de vestidos y blusas de corte debajo del pecho, que me prestó unos meses amablemente.

   En cuanto a ir a la piscina o la playa, yo utilicé los biquinis que tenía, sobre todo los de braguita anudada, por razones obvias. Pero se pueden encontrar bikinis y bañadores o tankinis (por si quieres llevar la tripa cubierta) muy chulos en Vertbaudet, Asos, Dolores Cortés, ShopMami (este finde con 10% de descuento),..no os puedo decir si son cómodos o no, porque no tengo ni idea; yo soy más de biquini, eso sí, a la sombra y protección 50 (muy importante cuidar la piel y más durante el embarazo).

   Yo di a luz en octubre y con el calor madrileño cuanta menos ropa mejor, así que lo que más me puse fueron unos jeggings negros de Asos Maternity, vestidos amplios como el de la foto, de Top Shop, una minifalda tubo de algodón talla L que me compré en una tienda Casa por 1,95 € (lo vendían como pareo playero creo recordar), unas bermudas lisas de Brandy Melville con  un elástico muy suave en la cintura y un peto vaquero de Aliexpress.

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   Vamos, que no hace falta gastarse un pastizal para intentar estar guapa y embarazada a la vez.

(Fotos por Estefi Fer, Carlos Mun y Rebeca Cárdenas)

Lactancia

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   Estando embarazada y convencida de que iba a darle el pecho a V hasta que una de las 2 se cansara, me puse a leer cosas mil sobre la lactancia (¿acierto o error?), algo que siendo lo más natural del mundo, debería ser fácil e ir rodado, no? Pues no.

   Mi primer mes dando el pecho fue bastante horror. Con grietas en el pezón desde el minuto 4 de vida de V, la primera semana veía estrellitas en cada toma. A los 8 días, las grietas se fueron, pero seguí con los pezones super sensibles hasta el mes y medio más o menos; y a eso hay que sumarle las acumulaciones de leche (muy dolorosas) y las temidas subidas (pueden llegar a dar fiebre), durante las cuales, a V le costaba infinito engancharse porque aquello estaba demasiado hinchado, con los consiguientes lloros, los suyos y los nuestros. Si te quieres hacer una idea, intenta coger con la boca la punta de un globo inflado a tope. Efectivamente.

   Así que, como con casi todo lo que me ha ido pasando con la maternidad, tiré de internet y de mi amiga Irene (fue mami poquito tiempo antes que yo) y esto que os voy a contar es un resumen de las cosas que me resultaron más útiles.

Grietas

   Durante el embarazo se me resecó bastante la piel de pezón y aureola, pero cuando se lo enseñé a mi matrona, me dijo que era mejor que no me estimulara la zona, y que sólo si me dolía me diera alguna crema. No me dolía, no me di crema. ERROR.

   Todavía en el paritorio, me pusieron a V sobre el pecho (corazones) y tuvimos la suerte de que se enganchara perfectamente (ya leeréis por ahí que esto puede llegar a ser una odisea), pero como aquello estaba como la mojama, ouch, ouch.

   En ese momento el Purelan fue mi mejor amigo. Las pezoneras sirvieron de ayuda también (las llevamos al hospital por lo que pudiera pasar), pero a V le cayeron regular y el tercer día decidió que pasaba, que le molaba más mi pezón dolorido que la silicona de Medela. Ouuuuch, ouuuuch.

Subidas

   A veces, muy al principio, V se despertaba para una de sus tomas nocturnas y por más que lo instentáramos, no podía agarrarse al pecho de llenito que estaba. En una de esas, rollo las 4 de la mañana, cundió el pánico y el papá de V salió corriendo a comprar leche en polvo y un biberón, porque no pintaba bien la cosa. Cuando volvió, yo ya había conseguido montar el extractor y sacar lo justo para que V pudiera ponerse a mamar, pero fue un momento complicado : /. Lo suyo habría sido tener preparado el sacaleches, la manta eléctrica junto a la cama y un bote de leche de fórmula en casa, solo por si acaso.

   El calorcito de la manta eléctrica hace que el pecho se ablande y si aún así, aquello no baja, puedes extraerte un poquito de leche. Lo de tener fórmula en casa, pues bueno, te resistes, porque tú te empeñas en darle lo mejor a tu bebé y ahora lo mejor es la teta, pero seamos prácticos, es más cómodo ir a la cocina en pijama que vestirse en medio de la noche e ir a buscar una farmacia de guardia. Digo.

Acumulaciones

   Otra de las cosas dolorosas del principio de la lactancia, los bultos de leche. Uf. A mí el calor me suavizaba un poco, pero no mucho, y los masajes me hacían bastante daño. Lo único que realmente funcionaba era ponerme a V.

   Mi matrona me explicó que donde tiene el bebé apoyada la barbilla es donde más se va a vaciar el pecho. Pues siguiendo este principio y dependiendo de dónde tuviera el bulto, colocaba al bebé como fuera necesario. A veces le he tenido que dar de mamar a V al revés (en la cama, ella con la cabeza hacia la almohada y yo hacia los pies) o incluso ponerla en una mesa tumbada de lado y yo sentada en una silla. Estas posturas en las que no veo la carita de V, siempre con el papá en casa y teniendo mucho cuidado, claro.

  Llevamos 5 meses y medio con teta y desde hace 4 que esto ya es otra cosa. Con el tiempo, V se ha vuelto una expertita mamando y a mí ya no me duele nada. Alguna molestia si me paso de las 4 de la tarde sin darle de comer (desde las 8 am) pero cosa de poco. Así que todos la mar de contentos.

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   Espero que esta entrada tranquilice un poco a esos humanos que se encuentran en ese primer momento y que como nosotros, se preguntan aterrorizados si la lactancia es eso. Pues no. Luego sólo va a mejor.

Colecho

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   Sobre el colecho hay muchísimo escrito (517000 resultados en Google si lo buscas en castellano), así que no me voy a complicar. Aquí podéis leer una definición y un resumen de sus principales beneficios teóricos.

   Nosotros no decidimos que V durmiera en nuestra cama, pero tampoco decidimos lo contrario. Aunque sí es cierto que estuve ojeando cunas de colecho durante el embarazo con la intención de desvelarnos lo menos posible cuando V se despertara a comer por la noche.

   En este enlace podéis ver una comparativa de cunas de este tipo para saber cual se adaptaría mejor a vuestras necesidades y medidas de cama y/o habitación.

   Una opción económica es comprar una cuna con un lado abatible y anclarla de forma segura a vuestra cama. Así os servirá hasta que el bebé sea mayor. Fue lo que hicimos nosotros.

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   Como yo tengo pared al otro lado, no hizo falta el anclaje, la pusimos bien pegadita a  la cama y listo; pero podéis hacerlo así.

   Nosotros hemos estado haciendo colecho en la misma cama hasta los 4 meses de V más o menos porque se quedaba muy fría al meterla en la cuna (los bebés regulan fatal su temperatura al principio) y porque comía cada 2 horas (menudo trajín para los 3, V de la cuna a la cama y vuelta a la cuna otra vez). Así todos dormíamos mejor y no se oía ni un lloro en toda la noche. V se despertaba, se acercaba a mí y a comer (muchas veces nos quedábamos dormidas las 2 en plena recena).

   El problema es que duermes hecho un 8, porque el miedo a hacerle daño también duerme con vosotros y eso es mucha gente para 1,35 m. Pero a nosotros nos compensaba.  Puede que vosotros descanséis mejor de otra forma. Aquí lo importante es hacer lo que os apetezca y encontrar un equilibrio entre las necesidades y gustos de papás y bebés.

   Desde hace un par de semanas, V sólo se despierta 1 o ninguna vez por la noche, y he encontrado la forma de que no se destape y esté calentita, así que preferimos dejarla en su cuna porque ahora mismo, dormimos mejor los 3 así 🙂

Prolongar la lactancia

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   El título de esta entrada (la primera) es lo que escribía en la barra de google cuando empecé a preocuparme por si iba a poder dar de mamar a V más allá de sus 4 meses de edad, que es cuando yo me incorporaría al trabajo. Yo pensaba encontrar un aluvión de información al respecto porque obviamente no soy la única persona trabajadora que ha querido prolongar la lactancia materna, pero las páginas con las que me topé se limitaban a explicar los beneficios, lo que recomienda la OMS y poco más, y sobre cómo llevarlo a cabo, nada.

   El problema fundamental para mí era que cuando estás dando de mamar, si te saltas una toma, los pechos se ponen durísimos y duelen que no te puedes ni rozar, y eso sólo se alivia con un bebé o con un sacaleches. Qué hacer cuando no puedes disponer de ninguno de los 2 durante tu jornada laboral? Pues bien, ahí estaba mi amiga Irene, que es mi muy amiga-madre (y que probablemente mentaré a menudo), para decirme que tendría que acostumbrar a mi cuerpo a no producir tanta leche de 9 a 15 h, que se podía hacer y que ella me recomendaba comenzar un mes antes de la vuelta al trabajo. Y así lo hice.

   Los primeros días si daba de mamar a V a las 9 h, cuando le entraba hambre (a las 3 horas más o menos), le daba un biberón e intentaba aguantar hasta las 13 o 14 h, sin forzar. Si empiezas con tiempo, puedes ir haciéndolo de forma paulatina hasta que llega un día en que de 8 a 15:30 h no te hace falta ni bebé ni sacaleches. Y el resto del tiempo le doy a demanda.

   Hay muchos días en que V come muy poco a las 8 o ni se despierta, así que aprovecho para ponerme la ordeñadora y vaciar el pecho del todo. Se puede guardar esa leche para el bibe de media mañana o congelarla. De esta forma, aguanto hasta las 15:30 sin molestias.

   Así que ya sabéis, si habéis decidido seguir con la lactancia tras la incorporación, puede que esto os funcione. Y si no es así, tampoco os agobiéis si tenéis que darle leche de fórmula a vuestro bebé. Están hechas para cubrir todas sus necesidades nutricionales.

   Y en este punto estoy ahora, aunque no me incorporo hasta el día 2 de marzo, por lo que ya os iré contando.